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¿Quis custodiet custodes? El Tribunal Constitucional y la garantía del orden constitucional

El Tribunal Constitucional fue concebido por la Constitución como un órgano de garantía de la Norma con la que se pretendía superar el modelo político del franquismo inaugurando un nuevo orden político, jurídico y social basado en una serie de valores y principios democráticos y liberales. En la aventura de asentar el nuevo modelo el Tribunal Constitucional asumía el papel de defensor de la esencia del nuevo orden, en una función de equilibrio entre sus propias competencias y las de los demás poderes llamados a desarrollar en interpretar las normas constitucionales.

En sus veintisiete años de existencia la actuación del Tribunal Constitucional ha sido objeto de valoraciones tanto positivas como negativas, pero han sido generalmente valoraciones de actuaciones concretas en supuestos específicos. La situación actual es que, en el periodo de los últimos tres o cuatro años, su prestigio se ha visto minado progresivamente hasta el punto de que se ha pasado de la crítica de decisiones concretas a cuestionar la misma funcionalidad del órgano y con ello su legitimidad.

La acusación de politización de las decisiones que adopta el Tribunal Constitucional está en la base del debate lo que nos lleva a reflexionar sobre la incidencia de la procedencia de los magistrados constitucionales en la naturaleza del órgano, así como a las causas funcionales o estructurales que han llevado a la actual situación de desprestigio con que se enfrenta el Tribunal Constitucional, y con él la garantía del Estado de Derecho.

Quis custodiet custodes? The Constitutional Court and the Guarantee of the Constitutional Order.

The Spanish Constitutional Court was conceived by the framers as an institution to assure the hegemony of the Spanish Constitution (1978), which followed Franco’s regime at aimed at launching a new political, legal and social order based on a series of democratic and liberal values and principles. In the adventure of establishing this new model, the Constitutional Court assumed the role of defending the deep core of the new order, within a balance between its powers and those of other institutions in developing and interpreting the constitutional provisions.

In the twenty-seven years since the Court was established, its performance has been assessed both positively and negatively, taking into account its role in the resolution of specific cases. However, in the last three or four years the prestige of the institution has progressively declined up to the point in which criticisms are no longer just referred to specific cases but to question the very functionality of the Court and hence, its legitimacy.

The Constitutional Court’s latest decisions have been considered to be politically biased. Such circumstance lies upon the base of nowadays public debate about the role of the institution and leads us to think about how political appointments of Court’s members shape the nature of the institution and about the functional and structural causes that have influenced the Constitutional Court’s current loss of prestige, which may jeopardize its role in guaranteeing the Rule of Law.

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Asunción García Martínez, «¿Quis custodiet custodes? El Tribunal Constitucional y la garantía del orden constitucional. », InDret 4.08